Eficiencia energética: cómo ahorrar en la factura de la luz durante los meses más fríos

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Eficiencia energéticaEn pleno invierno, cuando el frío se mete en nuestros hogares, siempre nos planteamos qué podemos hacer para evitar las gélidas temperaturas que muchos sufrimos dentro de casa. El frío es el peor enemigo de la eficiencia energética: nos empuja a subir el termostato de los radiadores, lo que aumenta considerablemente el importe que recibimos en la factura de la luz, a no ser que optemos por sentarnos en el sofá a ver nuestra serie favorita con la bufanda puesta.

Hace ya años que el término eficiencia energética suena con intensidad, y es un tema más importante de lo que parece. Sin caer en tecnicismos ni términos complejos, la eficiencia energética se resume en la forma más eficiente de utilizar la energía en el día a día. Ser eficiente implica consumir menos energía que la media para realizar una actividad idéntica.

Un ejemplo muy claro de este concepto puede verse en la automoción: observar el consumo de combustible de dos vehículos para recorrer una distancia de 100 kilómetros. Ese ejemplo puede extrapolarse al gasto energético que precisa el confort de nuestras viviendas y edificios, que redunda en una mejor calidad de vida. Además, la eficiencia energética ayuda a la protección del medio ambiente mediante la reducción de la intensidad energética: debemos ser capaces de consumir lo justo y evitar así desperdiciar parte de la energía producida para nuestro consumo.

¿Cómo se calcula la eficiencia energética de un edificio?

Para saber si un edificio es energéticamente eficiente, debemos calcular la energía consumida durante un año en condiciones normales de uso: 365 días de uso y ocupación estándar, con calefacción, agua caliente sanitaria, iluminación… Una acumulación de datos que refleje unos valores finales de consumo de energía medidos en kilovatios hora por metro cuadrado y en kilos de CO2 por metro cuadrado de vivienda.

Esos valores se corresponden con una letra (de la A a la G) que clasifican a las viviendas según su consumo: una vivienda con clasificación energética tipo A puede consumir hasta un 70% menos que una con el nivel más bajo, el G. Actualmente, la tendencia es construir viviendas de bajo consumo energético, tal y como recomienda la Directiva Europea 2010/31/UE.

rehabilitación energética de edificios

Consejos para lograr mayor eficiencia energética en edificios

Si queremos mejorar el nivel de eficiencia energética de un edificio, podemos seguir una serie de pasos y acometer ciertos trabajos.

  • Rehabilitación de la fachada. Junto con la cubierta, son los dos elementos clave a la hora de diagnosticar la eficiencia energética de un inmueble. Una fachada en mal estado provoca pérdidas importantes de calor y frío, lo que puede generar sobrecostes importantes por grandes consumos de energía. Además, hoy en día existen diversos materiales y sistemas para aislas térmicamente las fachadas de un edificio, lo que puede generar ahorros de alrededor de un 20% de la energía consumida.
  • Rehabilitación de la cubierta. Aparte de la fachada, la cubierta es otro de los elementos por donde un edificio puede tener vías de escape de energía, de ahí la importancia de un buen aislamiento térmico. A tal efecto, merece la pena recordar que las temperaturas que se alcanzan un día caluroso en la cubierta de un edificio pueden ser muy altas, del hasta 50-60 grados. Con un buen aislamiento térmico, el ahorro energético puede estar en torno a un 5%.
  • Carpinterías en fachada. Las ventanas representan puntos muy conflictivos si no cumplen una serie de requisitos técnicos. Las calidades de los materiales utilizados (aluminio, PVC, madera…), rotura de puentes térmicos o dobles acristalamientos, entre otros elementos, son algunas de las variables que evitan pérdidas de frío o calor cuando la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior se hace notable. Una buena carpintería exterior favorecerá el ahorro energético de una vivienda aproximadamente un 10% del consumo final.
  • Iluminación. Realizar un estudio detallado de las necesidades concretas de iluminación es interesante para evitar gastar más de lo debido en este concepto. Cuestiones como una correcta distribución de los puntos de luz, la instalación de sensores de movimiento y crepusculares para el encendido automático, el cambio de lámparas poco eficientes (como halógenas o incandescentes) por otras de bajo consumo (led) permiten importantes ahorros en la factura de la luz.
  • Modernización de ascensores. Un ascensor puede llegar a generar hasta un 10% del gasto energético de una comunidad de propietarios. Actualmente, los fabricantes de ascensores disponen de modelos muy desarrollados tecnológicamente en los que han conseguido optimizar los consumos del mismo, tanto de iluminación de las cabinas como de los sistemas de tracción. Los ahorros que se consiguen con la sustitución de ascensores antiguos por otros más eficientes puede alcanzar el 30%.
  • Renovación de los sistemas de Agua Caliente Sanitaria (ACS). Renovar los calentadores instantáneos de gas y los termos eléctricos para la producción de agua caliente puede suponer ahorros significativos de energía.

el radiador es uno de los elementos que influyen en la eficiencia energética

¿Cómo mejorar la eficiencia energética en el hogar?

Además de renovaciones y rehabilitaciones de gran envergadura que las comunidades de propietarios puedan acometer, muchos pequeños gestos y hábitos del día a día ayudarán a que nuestra vivienda sea más eficiente energéticamente. Estos son algunos de los principales consejos.

  • Regular la temperatura de nuestras viviendas entre 19 y 21 grados. Es interesante tratar de mantener una temperatura constante en nuestros hogares, evitando los golpes de calor, ya que aumentan considerablemente el consumo de energía. Cuando vayamos a dormir, es suficiente dejar la calefacción entre 16 y 18 grados, ya que la ropa de cama contribuye a mantener una temperatura ideal para las personas. Por cada grado de más que incrementemos la temperatura del termostato de la calefacción, incrementaremos aproximadamente un 5% su consumo.
  • Ventilar la vivienda durante 15 minutos al día. Está comprobado que por la mañana ese tiempo es suficiente para renovar el aire sin perder el calor acumulado.
  • Utilizar termostatos programables. Estos aparatos nos permitirán incrementar la temperatura de nuestra vivienda momentos antes de llegar a casa, y fijar temperaturas inferiores cuando no vayamos a estar en ella.
  • Aprovechar la luz del sol. Es importante que durante el día tengamos las persianas subidas, lo que ayudará a caldear las estancias en las que entre luz natural del sol.
  • No dejar aparatos eléctricos en stand by. Ciertos aparatos como televisores u ordenadores se quedan en esta posición entre uso y uso, generando un consumo de energía de desperdicio a pesar de no estar realizando su función principal.
  • Descongelar el frigorífico periódicamente: la escarcha que se forma puede incrementar hasta un 20% su consumo eléctrico.
  • No obstaculizar la emisión de calor. Poner muebles o cortinas frente a los radiadores actuará como barrera, impidiendo la normal propagación del calor por las habitaciones.
  • Emplear lavadoras y lavavajillas con cargas completas nos ayudará también a ahorrar, tanto electricidad como agua.
  • Purgar los radiadores al comienzo de la temporada, para evitar el aire ocluido que dificulta la transmisión de calor.

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