Edificios antiincendios en Madrid: protección contra el fuego

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Las construcciones de inmuebles de Madrid tienen, en muchos casos, un problema de base: como referencia inicial, en los edificios residenciales, el 80% de los bloques de viviendas construidos antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación tiene carencias de medidas contra incendios en calderas, garajes o portales. Esta grave carencia de seguridad se suple con la construcción (o la rehabilitación y transformación) de edificios antiincendios en Madrid.

¿A qué obliga el Código Técnico de la Edificación?

El CTE sólo obliga a la instalación de extintores en edificios de nueva construcción o tras reformas importantes, incluso en muchos casos únicamente donde existen porteros o personal de vigilancia, lo que obliga a que haya extintores (según la normativa de seguridad laboral), al igual que en casos de cuartos eléctricos. Esto implica que haya un riesgo importante, que se minora en gran medida con las normativas actuales en edificación, aprobadas en 2017.

Sin embargo, es indiscutible que todos estos inmuebles deberían contar con instalaciones de protección contra incendios, puesto que el riesgo intrínseco de sufrir un incendio es el mismo en este tipo de edificios antiguos que en otros construidos a partir del año 2006, con el gravamen de que muchos de los inmuebles que todavía hoy jalonan las calles de los barrios con más solera fueron diseñados sin ofrecer seguridad suficiente a sus ocupantes.

Los riesgos se deben a tres factores:

  • El uso de los propietarios.
  • El mantenimiento de sus instalaciones.
  • El propio diseño en prevención y extinción.

En los edificios más antiguos, el mantenimiento de sus instalaciones (transformadores, calderas, conductos de evacuación de humos, equipos de aire acondicionado, maquinaria de ascensores, instalaciones eléctricas comunes…) es más complicado de realizar. Los materiales utilizados y su clasificación respecto a resistencia y comportamiento frente al fuego no son adecuados, y están muy lejos de los utilizados y permitidos actualmente.

En lo que al diseño se refiere, evidentemente existe una clara ausencia de normativa, de muy difícil adaptación a las regulaciones actuales salvo que se dé una importante rehabilitación que lo convierta en uno de los muchos edificios antiincendios de Madrid.

Pongamos un ejemplo: una comunidad de propietarios de más de cinco plantas de altura. En ella, la única escalera de comunicación entre todas las plantas, en el rellano de cada una de ellas, comunica directamente con las puertas de acceso a las viviendas y con los ascensores. En este caso, el humo provocado por un posible incendio, por ejemplo en la primera planta, invadiría directamente la escalera, anulando el único recorrido de evacuación que los vecinos tendrían para salir a la calle.

Corralas: la antítesis de los edificios antiincendios de Madrid

A principios del siglo XIX, en Madrid ya conocían los devastadores efectos del fuego: el Real Alcázar desapareció como pasto de las llamas, y la Plaza Mayor también sufrió varios incendios de gravedad. En aquella época, el hecho de que muchas viviendas tuvieran sus esqueletos hechos de madera, unido a la ausencia de normativas y cuerpos de bomberos eficaces, hacía que cualquier pequeño fuego, por inofensivo que pudiera parecer, pudiese terminar con la vida de cualquier inmueble en cuestión de minutos.

Antes de la aparición de los edificios antiincendios de Madrid, el fuego era un enemigo temido. Por medio de una iniciativa privada, los propietarios de casas situadas dentro de las murallas de Madrid optaron por construir una sociedad en la que cada uno de sus socios era a la vez asegurador y asegurado. Esta asociación tenía un fondo con el que se respondía para reparar los daños y efectos provocados por los fuegos: es así como surge la Sociedad de Seguros Mutuos de Incendios de Casas de Madrid, que en su reglamento indicaba literalmente:

“Se cuidará de que se coloquen en las casas aseguradas, en paraje visible una tarjeta o azuleto que diga “Asegurada de Incendios”. Es por este motivo por el cual, aún hoy en día, podemos apreciar este mensaje a lo largo y ancho de todo el centro de Madrid: una forma rápida de identificar, en caso de catástrofe, si la casa estaba asegurada.

Cómo hacer un edificio más seguro contra el fuego

Es evidente que dependiendo de la configuración del inmueble, la solución será una u otra y que en muchos de ellos será imposible cumplir a rajatabla el CTE o el recién aprobado reglamento. Cualquier sistema de seguridad que se instale será mejor que no tener nada. Colocar sistemas de detección y extinción, extintores en las escaleras y cuartos de instalaciones y alumbrado de emergencia en las vías de evacuación no suponen una gran inversión, pero al menos permitirán atacar el fuego cuando está empezando y evacuar al edificio con iluminación suficiente, sin tropiezos ni caídas.

Los sistemas de detección y alarma de incendio son de una gran ayuda en edificios antiguos, y tienen un elevado riesgo de propagación del fuego a construcciones colindantes. Pero, evidentemente, en muchos casos se puede dotar de rehabilitación y reformas el propio diseño, incorporando salidas de emergencia y evacuación, escaleras contraincendios y compartimentación.

Estos sistemas cumplen la misma función: detectar y combatir el fuego en su primer estadío, reduciendo el incidente a un susto y, a lo sumo, un cuadro eléctrico quemado, en vez de todo un edificio entero ardiendo.

Materiales no inflamables

En las obras de edificios antiincendios de Madrid es fundamental la utilización de materiales cuya reacción al fuego sea la adecuada al uso y conforme a las normativas limitará la aparición del incendio y su propagación al inicio del mismo. Materiales poco inflamables, que no goteen y no liberen mucho humo, serán los más adecuados. El ensayo de los materiales de acuerdo con las normas de reacción al fuego garantizará su cumplimiento. La rehabilitación de edificios comporta diversas modificaciones de la estructura, bien sea por cambio de uso, cambios en sectores de incendio, mejora o modificación de las vías de evacuación. En muchos casos no es factible realizar todas las reformas que se requieren. Todo ello produce un cambio en las especificaciones del edificio (cambio en la resistencia al fuego de determinados elementos constructivos de la obra).

En otros casos se precisan actuaciones que, sin perjudicar al diseño histórico, permitan garantizar las normativas y rendimientos actualmente vigentes. El utilizar materiales que permitan adecuar esta resistencia al fuego hace que muchos de ellos tengan que ser sustituidos por completo y otros protegidos con otros que los garanticen, como por ejemplo los materiales utilizados en edificios antiguos como la madera, bovedillas o cañizos pueden no alcanzar los rendimientos mecánicos actuales, sobre todo en condiciones de incendio .

La actualización de los servicios a las nuevas tecnologías en electricidad, comunicaciones, climatización… Casi inexistentes en edificios antiguos, provocan una problemática a la hora de su realización en el edificio rehabilitado, y precisa de protección.

Es por ello que en algunos casos de rehabilitación de edificios antiguos se llegue a conservación de la fachada como la parte monumental-histórica del mismo. Si queremos mantener al máximo la estructura y diseño del edificio antiguo, deberemos reforzar los elementos constructivos de forma que cumplan las exigencias actuales (resistencia al fuego).

Cortafuegos en edificios

Frenar la propagación del fuego a diferentes áreas de un edificio, y a la vez permitir su evacuación es un trabajo primordial y posible mediante la creación de divisiones y compartimentaciones en forma de mamparas, trasdosados, tabiques y puertas cortafuegos.

Ya sea para la puesta en marcha de sectores de incendio o, incluso, como sistemas de protección de otros elementos, los tabiques, mamparas, trasdosados, puertas cortafuegos o compartimentos estancos en escaleras de evacuación, se emplean elementos compartimentadotes y, por tanto, eficaces aliados para detener el avance de un fuego.

En cualquier proyecto de reforma que se lleve a cabo se ha de prestar atención a la posible existencia de tales espacios, los cuales deberán ser estudiados con detenimiento, todo ello en aras de que el compartimentador pueda cumplir con su debida función y permita la evacuación por todas las vías de evacuación, tanto horizontales como verticales.

El uso del interior de los edificios para es fundamental utilizando placas, vidrios o trasdosados para que individualmente o de un modus conjunto de la unión y ellos, se creen modelos que en su reacción frente al fuego constituyan una barrera opaca que consigue la rotura de puente térmico y asegura la estanqueidad de las llamas.

Cualquier reforma actual o licitación llevada a cabo por Grupo BDI ya cuenta con la certificación de cumplimiento (más que lo que tengo yo en la mano).

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