Tipos de andamio empleados en la rehabilitación de edificios

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Cada obra es un mundo y hay distintos tipos de andamio en función de las necesidades particulares de cada caso. Básicamente, en Grupo BDI utilizamos tres tipos de andamio, tanto para nuestros trabajos de rehabilitación en Alicante como para los que acometemos en cualquier otra de las ciudades en las que tenemos presencia y actividad.

Los tres tipos de andamio empleados en construcción son el andamio tubular, andamios motorizados tipo cremallera o andamios motorizados tipo suspendido, cada uno de ellos con distintas variantes.

  • El andamio tubular consiste en un entramado de tubos entre los que se encuentran montantes, diagonales y plataformas de apoyo, con los cuales se cubre la totalidad de la superficie de la fachada sobre la que actuar. Una vez montado dicho andamio, instalamos unas redes de seguridad para impedir la caída de objetos al vacío, uno de los principales problemas en rehabilitación.
  • El andamio tipo cremallera consiste en una o dos torres metálicas (dependiendo de la configuración del andamio, monomástil o bimástil) que apoyan sobre el suelo y sobre las cuales una plataforma de apoyo horizontal trepa verticalmente mediante unos motores que le permiten ascender o descender a voluntad de los operarios, posicionando la plataforma en el nivel de trabajo deseado.
  • El último es el andamio suspendido (también llamado colgante), que consta básicamente de una plataforma de apoyo motorizada que se desplaza verticalmente y pende de unos cables de acero sujeros por unos pescantes contrapesados, descansando el peso del mismo sobre un punto más alto a la plataforma de apoyo, generalmente en la propia cubierta del edificio.

El uso de cada uno de los tipos de andamio viene condicionado por distintos motivos: por ejemplo, el tipo de trabajo a realizar, la ubicación del trabajo, la duración del mismo o, sencillamente, las preferencias tanto a nivel técnico de la Dirección Facultativa o del contratista que ejecuta el trabajo.

Tipos de andamio certificados y utilizados por Grupo BDI

En Grupo BDI realizamos un estudio detallado previo a la intervención para poder seleccionar, de entre los tipos de andamio, el más apropiado. Es habitual que en muchas de nuestras obras intervengan varios sistemas simultáneamente, debiendo adaptarnos a las circunstancias individuales de cada trabajo.

Cada andamiaje ofrece unas ventajas e inconvenientes que exigen un estudio detallado para valorar en qué medida favorecen las ventajas y perjudican los inconvenientes, tratando de optimizar el resultado final.

Entre los tipos de andamio utilizados por Grupo BDI está el tubular, muy apropiado para determinados tipos de trabajo

Andamios tubulares: ventajas e inconvenientes

Respecto a los andamios tubulares, entre sus ventajas está que no ofrece fallos mecánicos o electrónicos ya que, sencillamente, carecen de esta tecnología. Permiten acoger a más operarios que cualquier otro sistema, ya que pueden trabajar en distintos niveles de altura simultáneamente, reparten muy bien las cargas al disponer de muchos apoyos y se consideran por muchos técnicos como los más seguros en general.

En el aspecto negativo, los andamios tubulares son más lentos de montar y desmontar, suelen ser más caros en según qué circunstancias y requieren de grúas o plataformas auxiliares para la elevación de materiales de obra. Además, son también más invasivos estéticamente, ya que afectan a la visibilidad desde el interior de las viviendas desde su montaje hasta su desmontaje. Por otra parte, aunque se puede dificultar el acceso, también son autoescalables por los ‘amigos de lo ajeno’, que se aprovechan de su estructura para acceder a viviendas.

Otro de los tipos de andamio es el de cremallera, también empleado por Grupo BDI en muchos de nuestros trabajos

Ventajas y desventajas de los andamios tipo cremallera

Los andamios tipo cremallera son los de más reciente aparición en comparación con los otros sistemas: son de rápido montaje, permiten la elevación de materiales de obra pero, por el contrario, tienen limitado el número máximo de operarios, lo que exige una mayor precaución en el desarrollo de las tareas, ya que por sí mismo no impide la caída de objetos al vacío.

Eso implica que sea necesaria la implantación de medidas de seguridad complementarias tales como túneles de paso para la protección peatonal o el balizamiento de zonas de seguridad a tal efecto.

En Grupo BDI utilizamos tres tipos de andamio en nuestros trabajos: suspendido, tubular y de cremallera

Andamios suspendidos: elementos a favor y en contra

Los andamios suspendidos tienen la ventaja de ser los más ligeros de entre los tipos de andamio con los que trabajamos. Son de rápida instalación y desmontaje y, además, de pequeñas dimensiones, por lo que caben en lugares donde no lo hacen los otros. Son, por ese motivo, muy utilizados en obras en patios de luces y en trabajos de pequeña envergadura, como cambios de bajantes o actuaciones diversas en revestimientos.

Por el contrario, no admiten apenas carga durante su empleo y son muy sensibles a las condiciones meteorológicas adversas como el viento, y tampoco impiden la caída de objetos al vacío. El movimiento de su plataforma de trabajo, además, los hace incómodos para algunos operarios.

Seguridad de los andamios: evolución en el tiempo

Tras muchos años de trabajo, evolución y pruebas, afortunadamente los tres tipos de andamio son considerados sistemas seguros gracias, fundamentalmente, a distintas claves claves.

En primer lugar, la buena formación e información en el montaje de los andamios. Hoy en día hay instrucciones precisas por parte de los fabricantes que las empresas de rehabilitación y construcción debemos seguir rigurosamente para evitar los problemas de certificación del montaje. La fase de montaje y desmontaje es especialmente delicada, ya que es donde hay que extremar las precauciones para evitar la caída de objetos al vacío.

Un correcto mantenimiento de los mismos, especialmente los motorizados, ya que tienen piezas sometidas a movimientos y, por tanto, a desgastes. También determinados componentes tales como cables de acero, o los electrónicos, deben ser revisados y, llegados el caso, sustituidos. El mantenimiento preventivo es la mejor medicina.

Además, por supuesto, un buen uso por parte de los operarios. Es fundamental que aquellos que hacen uso de los mismos sean profesionales debidamente formados y revisen periódicamente el estado del mismo, prestando atención a puntos vitales como los apoyos, los anclajes a fachada, la vigilancia continua para impedir manipulaciones indeseadas del andamiaje por personal no autorizado, el correcto estado de las barandillas y otras cuestiones más básicas aparentemente, como la limpieza de restos de escombros en las plataformas de apoyo que puedan suponer tropiezos, torceduras o peligrosas caídas al vacío de restos de escombro.

Otra de las claves que más ha influido en la evolución de los distintos tipos de andamio es el desarrollo tecnológico de los fabricantes, que han dotado a sus máquinas de mayor fiabilidad y, especialmente, de sistemas de seguridad mucho más avanzados, que permiten trabajar a los operarios con mayor tranquilidad: sensores de puerta abierta, sistemas de auto-nivelación, sensores de fin de carrera, sistemas paracaídas (frenos de emergencia) o sistemas de descenso manual en caso de cortes de electricidad, entre otros, que han reforzado la confianza de los usuarios haciendo normal su uso hoy en día.

Y, evidentemente, la cada vez más arraigada conciencia social tanto en empresarios como en trabajadores de la importancia de cumplir la normativa vigente en temas de seguridad.

BDI, a la vanguardia en el uso de los andamios más seguros

En Grupo BDI, todos los andamios que instalamos son de fabricantes reconocidos y punteros como Euroscaf y Tractel. Es una práctica llevada a cabo en beneficio de la seguridad de nuestros operarios y de la fiabilidad y el rendimiento de nuestros trabajos: tenemos claro que invertir en los mejores andamios es invertir en nosotros mismos.

Los andamiajes se deben instalar atendiendo al Real Decreto 2177/04, en el que se establecen los requisitos para una correcta instalación, uso de los mismos y el correspondiente certificado de montaje.

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