Consejos para el mantenimiento de jardines durante el otoño

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Mantenimiento de jardines Grupo BDI

Tras un verano lleno de inclemencias, el mantenimiento de jardines durante el otoño se hace más necesario que nunca. La nueva estación trae consigo una agradable suavidad en las temperaturas que provoca una segunda época de crecimiento. Es la parte del año en la que mejor lucen las gamas cromáticas de las hojas de muchos árboles y arbustos caducifolios, así como los frutos de otras muchas especies, que alcanzan su madurez en estos días. Es una temporada clave: las plantas deben recuperarse tras sufrir por el calor del verano a la vez que se preparan para sobrevivir al descenso térmico que llega con el invierno.

Por ejemplo, el otoño es perfecto para plantar algunos tipos de rosales. Una de las flores más ilustres de cuantas se conocen florece a final del invierno y primavera, por lo que el otoño es buen momento para iniciar su cultivo, incluso a raíz desnuda. En las plantas perennes, en cambio, la estación otoñal detiene el crecimiento, por lo que es una época adecuada para tomar esquejes, llevar a cabo injertos y acodos o, en definitiva, replantar algunas especies como los lirios. Sus hojas se cortan por la mitad para que no pierdan humedad.

También en especies perennes el otoño es ideal para eliminar tallos muertos. Los setos pueden recortarse con menos frecuencia, pero cuando comience el periodo vegetativo habrá que realizar podas de saneamiento en árboles y arbustos. El frescor térmico provoca que la necesidad de agua sea menor, por lo que los riegos podrán espaciarse y concentrarse en las horas centrales del día. Es conveniente suspenderlo al terminar el otoño: el circuito se vacía y se desmontan y guardan los aspersores que estén muy expuestos para prevenir el daño de las heladas, que pueden rajarlos.

El inicio de las temperaturas más bajas también requiere de algunas medidas preventivas. Las plantas delicadas deben protegerse para resguardarse del frío, la gota fría o el granizo, y ser puestas a cubierto. Las hojas caídas o flores marchitas que no vayan a usarse en mucho tiempo deben guardarse, y no hay que bajar la guardia con las plagas: todavía puede haber algún ataque de pulgones o aparecer mildiu en los rosales.

El suelo, además, requerirá un proceso de adaptación tras el calor y antes del frío. Debe cavarse, airearse o escarificarse todo el terreno, para eliminar las malas hierbas y añadir después estiércol, compost o algún abono fosfatado, especialmente en las zonas que se queden vacías y se vayan a plantar más adelante.

El calor del verano aumenta la temperatura del suelo, por eso el otoño, con todos esos grados acumulados, es idóneo para plantar césped. Las semillas germinan y crecen rápidamente, y también puede aprovecharse esta época para reparar zonas dañadas o resembrar. También puede escarificarse el suelo (ahuecar el terreno y levantar materia muerta), y abonar después con turba o algún fertilizante de acción lenta, haciendo el corte del césped menos frecuente durante este período del año. Suficiente como para que las plantas se recuperen del sufrimiento veraniego, se preparen para el inclemente invierno y lleguen en todo su esplendor a la floreciente primavera.

El equipo de mantenimiento y servicios a comunidades de Grupo BDI se encarga de esta forma de que jardines y zonas comunes estén siempre cuidados y luzcan un aspecto atractivo y saludable.

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